domingo, 20 de mayo de 2012

Nicolás Avellaneda: confusión

Resulta que en mi última entrega a "La Paloma" ocurrió un error. Como siempre ando muy apurado con el trabajo, lo hice la noche anterior, justo después de realizar el borrador de una carta que escribe uno de mis personajes en una novela en la que estoy trabajando. Así fue como mezclé las cosas y por error envié a "La Paloma" la carta. Ésta última gustó más que mi trabajo para la revista así que es lo que van a leer en mi columna de hoy. Aprovecho este espacio para disculparme por la confusión y agradecer a la editorial por los elogios a mi borrador que aquí adjunto.


"Me convertí en lo que más odié, en eso que tantas veces me hizo sufrir. Soy todo aquello que tantas noches dejé de lado para poder dormirme, que tantas veces aparté para lograr reírme. 
Tenía tantos principios y convicciones a los que creí que nunca iba a poder faltar, tantas ideas y opiniones sobre el equilibrio moral. 
Desapareció todo y con ello se fue la tranquilidad, la mejor almohada: "la conciencia limpia"; y me trajo tortura para todos los días, desvelo para todas las noches.
¿Qué hacer cuando no se puede hablar?, cuando un cinturón de hierro te aprieta fuerte en la sien sintiendo que la cabeza palpita, convirtiéndola en un reloj que en cualquier momento dará la orden ara estallar. ¿Qué hacer cuando los dientes se asfixian?, cuando se ahogan en palabras que no pueden salir.
Merezco que me odies pero no puedo darte razones para que lo hagas. Me odio, me odio por mí y me odio por lo que no podés odiarme vos. Me odio por los dos. Me odio por mentirnos tanto tiempo. Me odio porque no me amás, porque no te amo. Me odio porque todo esto es una mentira. Me odio por no poder terminarla, por no poder darte una buena razón para que me puedas odiar. Me odio por amarte tanto y a la vez tan poco. Me odio por merecer que me odies y no poder lograrlo. Me odio por no merecerte, me odio por arruinar todo... una vez más."

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