Antes que nada, es mala. Tanto tiempo sin publicar me llevó a escribir en 10 minutos algo sobre lo que muchos han escrito ya. Quizás aporte algo más, no sé, de todas formas La Paloma me obliga a publicar. Acá va mi columna de esta semana:
Después de un tiempo sin noticias, en esta oportunidad, dedicaré mi columna a un tema sobre el que deberíamos reflexionar.
Tiempo, qué corta que es la vida para aquellos que no la aprovechan. Cómo escasean los segundos para quienes no cierran capítulos.
En esta nota, solo voy a decir: aprovechá la vida. No gastes su sueldo en un día, pero si ahorran mucho, no serán más que cadáveres millonarios. No finalices las cosas antes de tiempo pero tampoco dejen que ellas te dejen atrás. No dejes pasar oportunidades. La vida es corta como para “quitar el hardware con seguridad”, como para dejar las cosas para después. No nos alcanza el tiempo si vamos a dejar historias abiertas, temas inconclusos, sueños que nunca van a ser reales influenciando nuestra realidad. No hay tiempo para llorar, ni razones suficientes. No esperes nunca nada, acordate que siempre vas a encontrar lo que no estás buscando. La vida es corta, rompé las reglas, perdoná rápidamente, besá lentamente, amá de verdad, reí incontrolablemente y nunca lamentés nada que te haya hecho sonreir.
No voy a seguir con estos consejos, simplemente pensá y recapacitá sobre lo feo que es cuando perdemos el tiempo, cuando todavía corremos atrás de una sombra, cuando el lugar donde estamos no nos corresponde, cuando todavía están esos segundos que se nos van en un recuerdo aún sabiendo que su nombre en este presente resulta anacrónico.