domingo, 6 de noviembre de 2011

Nicolás Avelaneda: Carpe Diem

Antes que nada, es mala. Tanto tiempo sin publicar me llevó a escribir en 10 minutos algo sobre lo que muchos han escrito ya. Quizás aporte algo más, no sé, de todas formas La Paloma me obliga a publicar. Acá va mi columna de esta semana:

Después de un tiempo sin noticias, en esta oportunidad, dedicaré mi columna a un tema sobre el que deberíamos reflexionar. 

Tiempo, qué corta que es la vida para aquellos que no la aprovechan. Cómo escasean los segundos para quienes no cierran capítulos.

En esta nota, solo voy a decir: aprovechá la vida. No gastes su sueldo en un día, pero si ahorran mucho, no serán más que cadáveres millonarios. No finalices las cosas antes de tiempo pero tampoco dejen que ellas te dejen atrás. No dejes pasar oportunidades. La vida es corta como para “quitar el hardware con seguridad”, como para dejar las cosas para después. No nos alcanza el tiempo si vamos a dejar historias abiertas, temas inconclusos, sueños que nunca van a ser reales influenciando nuestra realidad. No hay tiempo para llorar, ni razones suficientes. No esperes nunca nada, acordate que siempre vas a encontrar lo que no estás buscandoLa vida es corta, rompé las reglas, perdoná rápidamente, besá lentamente, amá de verdad, reí incontrolablemente y nunca lamentés nada que te haya hecho sonreir.

No voy a seguir con estos consejos, simplemente pensá y recapacitá sobre lo feo que es cuando perdemos el tiempo, cuando todavía corremos atrás de una sombra, cuando el lugar donde estamos no nos corresponde, cuando todavía están esos segundos que se nos van en un recuerdo aún sabiendo que su nombre en este presente resulta anacrónico

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El mundo ríe si ríes

Hay momentos que aunque parezcan insignificantes nos marcan muchísimo, pequeñas cosas que no queremos dejar atrás.
Pero a veces  todo eso nos deja atrás a nosotros, y se nos va, se nos escapa de las manos. Duele, duele mucho acordarse ante cualquier cosa de esa persona, de esa sensación, duele que vuelva el recuerdo de algo que nunca será. Y odiamos, no nos queda otra que odiarlo todo, mirarlo con asco para olvidarlo, para que no duela más.
Pero no es fácil, porque sí, cualquiera entiende a la víctima, al traicionado, al dejado, pero ¿cuántos son los que hacen el esfuerzo por entender al traidor? Tal vez sea demasiado buena, quizás debería quedarme con: “un traidor es alguien que hace algo después de haber dicho que no iba a hacerlo”, y  no tratar de entender, de justificar de alguna forma a cada persona que haya hecho algo “malo”. No puedo.
De los errores se aprende, ¿no? Aún así hay errores que no se pueden arreglar, que te marcan, que te lastiman o que lastiman a los demás, errores que hacen sentirte traicionado o convertirte en un traidor. Pero cometer errores es un mal necesario, aunque al final algunos queden flotando en el aire sin poder solucionarse y solo quede llorar.
Todo traidor tiene una razón para serlo, si uno actúa a favor de sus convicciones, aún diciendo que iba a respetar las de otros, ¿es un traidor?, si uno hace lo que siente aunque haya dicho otra cosa, ¿está traicionando?
No hay mal que dure cien años ni cuerpo que no pueda sonreir. Sonreir con la boca, con los ojos, con las manos, con todo el cuerpo se sonríe. Y eso, aunque cueste, es la única forma de seguir. Vamos, ni que fuera tan difícil largar una sonrisita de vez en cuando…

sí, sí, sí queremos, ¡sí!

¿Cuántas veces tuvimos miedo al no, al rechazo, a que no nos elijan y por eso nos ocultamos? 
Muchas, ¿no? Muchas veces dijimos: "no me animo"
Pero si el “no” ya lo tenemos… ¿por qué no nos arriesgamos? Será que en realidad no es a la negación a la que le tenemos miedo, ¿será que le tenemos miedo al “sí”? Porque es a partir del sí cuando las cosas se tornan diferentes, cuando ya no te escondés más en tu burbuja de duda y no tenés más la excusa de “por las dudas no” porque ya sabés que es un sí así de grande. Y ahí es cuando las cosas empiezan a cambiar. Cuando te quedás sin pretextos, cuando tenés que salir y ponerte firme para todo lo que viene por más temor que te pueda causar. Y a veces, algunas veces, tener miedo está bueno.