sábado, 15 de octubre de 2011

Vejestorio, 8 de enero

La mañana se oscurece cuando el sol se enloquece al lograr descubrir que le falta esta ciega la razón por la que vivo: la esencia de tu presencia que se genera en mi interior y que cuando falta no hay alba ni para el mundo ni para mí.
Aunque pocos entiendan mi sufrir, vos sos la que sabe, la que sobresale, la sustancia que me complementa, por eso te regalo el viento, el sol y la mañana... porque si no estás, no existen, no los necesito... se convierten en un mito en mi cabeza.
Llevate mi cuerpo,mi alma,mis penas, porque si tu esencia no corre por mis venas, ¿qué razón tengo para vivir?

martes, 4 de octubre de 2011

Vejestorio, 5 de Marzo

Estoy totalmente capacitada para decir que se cumplieron mis sospechas. Por favor, ¿qué te hizo pensar que eras especial? Te trataba igual que a las demás, perdiste la magia... Igual que las otras, y fuiste. Sí, querida, fuiste. Lamento decirte que no sos más que un par de renglones en el largo cuaderno de su pasado. Y, ¿ahora? Ya sabés todo lo que va a pasar, cómo va a ser. Vos tratando de ocultar la verdad, todo sea por orgullo. Él… bueno, como siempre, sin ocultar nada. Siempre fuiste consciente y así y todo te enterraste sola. Y, ¿ahora? Andá a llorar a la iglesia.

lunes, 3 de octubre de 2011

Crónica de una soledad anunciada

Hoy es 3 de Octubre de 2011. Para algunas personas que conozco hoy es un día muy malo, un día que tiene que pasar rápido y guardarse en el cajón de los días olvidados. Para otros es simplemente un día normal. Para alguien es un día de abandono y para mí es un día de soledad.
Hoy, en el primer lunes de Octubre, sé que termina algo. Son las 11 de la mañana y sé que a las 11 de la noche ya no voy a ser la misma.

La realidad es que no voy a hacer nada para parecer más madura, o más grande. Todavía pienso que existen los finales felices, todavía tengo la esperanza de que todo sea una sensación errónea, todavía creo que un beso antes de las 12 puede salvarme, porque sí, todavía tengo la certeza de que soy una princesa.

¡Cuántos “todavía”! Es porque también hay una mínima parte de mí, la que trata de poner los pies en el suelo, la que piensa en el futuro, que cree que hoy voy a crecer, que hoy se terminaron los cuentos, que me voy a dar cuenta de que el amor no existe, o al menos, no para mí. Que no tiene sentido buscar peras en un holmo, apropiarme de un corazón vacío y regalar mi alma.

En el caso de que un beso me salve antes de las 12, voy a jugármela del todo. Voy a arriesgar y a poner todo lo que tengo para dar.

Caso contrario, prometo no enamorarme otra vez. No voy a dejar que nadie se me acerque demasiado y voy a cuidar lo que queda de mi corazón que de a poco se va a ir reconstruyendo, para quedarse conmigo y no irse nunca más.