Sacando la desilusión de un no, caes en la posibilidad de un sí; y es eso lo que nos lleva a la duda. El no saber nos lleva a suponer, y suponiendo terminamos sufriendo la más larga decepción que incluso un no podía acortar.
Empezás a descartar, sumar y restar toda aquella posibilidad que te haga dudar. Y caes en la cuenta de que lo que cuenta es lo que pasa. No sirve lo que dicen, no está relacionado con lo que creés que está pasando; porque no es un estado, es una forma de ser; no es estar, y lo que te lleva a confundirte es el equivocarte en que las cosas definitivas se rigen por lo que opinás, y no por lo que son.
Las dudas llevan a dudas, las verdades a realidades. Y mientras las dudas están haciéndote creer que son, la realidad es.
Empezás a descartar, sumar y restar toda aquella posibilidad que te haga dudar. Y caes en la cuenta de que lo que cuenta es lo que pasa. No sirve lo que dicen, no está relacionado con lo que creés que está pasando; porque no es un estado, es una forma de ser; no es estar, y lo que te lleva a confundirte es el equivocarte en que las cosas definitivas se rigen por lo que opinás, y no por lo que son.
Las dudas llevan a dudas, las verdades a realidades. Y mientras las dudas están haciéndote creer que son, la realidad es.
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