sábado, 8 de enero de 2011

Are we human?

-Es que yo tengo un imán, vio. Enserio le digo doctor. Porque vos fijate, Carlos (¿le molesta que lo tuteé?).
-No hay problema.
-Qué no va a haber problema.. sí, hay.
-No, con que me tuteé decía.
-Ah, sí. Bueno como sea. ¿Dónde me había quedado? ah, sí. Tengo un imán para los tipos idiotas... Es increíble porque con los buenitos, no, con esos no me engancho... Y mirá que conocí algunos, pero nada. Parece que de verdad me gustan los tarados... O ahora que pienso, tal vez yo soy la tarada... Si nunca me salió nada bien. Ay, pero que estúpida, ¿cómo no me di cuenta antes?, claro.. Los pobres imbéciles tienen un metal, algo que hace que yo, la que tengo el imán, la causa de este gran problema, los termine atrayendo... Y se me pegan de una forma. No me los saco más.
-Pero qué estupidez dice, María, ¿qué es eso del imán?, eso te lo inventás vos. Y estás tan creída de que te vas a pegar a un idiota que pum, cuando menos de lo esperás... adiviná.
-Sí, un estúpido se me pegó a la espalda, se me agarró como garrapata y no me lo saco más.
-Son estúpidos, imbéciles, idiotas porque vos los creés así. Los hacés vos, (disculpe). ¡Usted los hace así, María!
-Sí, puede ser. Pero los hombres. ¡Ah!, siempre van a ser hombres y como seres de esa especie (que es distinta a la mía), siempre van a cumplir requisitos diferentes a los de mi especie. Dios me castigue si me equivoco, bien sabemos todos que las mujeres somos de Venus, mientras que los hombres son de Marte.


Ser o no ser

Sacando la desilusión de un no, caes en la posibilidad de un ; y es eso lo que nos lleva a la duda. El no saber nos lleva a suponer, y suponiendo terminamos sufriendo la más larga decepción que incluso un no podía acortar.
Empezás a descartar, sumar y restar toda aquella posibilidad que te haga dudar. Y caes en la cuenta de que lo que cuenta es lo que pasa. No sirve lo que dicen, no está relacionado con lo que creés que está pasando; porque no es un estado, es una forma de ser; no es estar, y lo que te lleva a confundirte es el equivocarte en que las cosas definitivas se rigen por lo que opinás, y no por lo que son.
Las dudas llevan a dudas, las verdades a realidades. Y mientras las dudas están haciéndote creer que son, la realidad es.