jueves, 18 de noviembre de 2010

Nicolás Avellaneda: If

Esta mañana me desperté y la idea me bajó como si la hubiera soñado… No sé qué fue lo que soñé pero al despertar me vinieron las siguientes palabras a la cabeza.
Mi columna de hoy: If.
Está todo tan ligado a la tecnología… ¿seremos máquinas nosotros también? Nuestra vida es mucho más básica que un programa de exel. Se basa prácticamente en su totalidad en condicionales. ¿Quién no conoce la función “if”? Es bastante sencilla de aplicar... De hecho vivimos aplicándola en nuestras vidas frecuentemente, mucho más fácil es aplicarla en una máquina.
Como decía, nuestras vidas están llenas de condicionales. Cuando éramos más chicos, eran los más grandes los que nos los ponían: “si no ordenás tu cuarto, no mirás la tele”; “si no terminás toda la comida, no hay postre”.

A medida de que íbamos creciendo, eran nuestros profesores los que nos ponían condicionales: “si no te callás, te sanciono”; “si no hacés la tarea, tenés un 1”.
Son pequeñas amenazas: causa, consecuencia. Nada más sencillo. Podemos o no estar de acuerdo pero básicamente es eso. ¿Y qué sucede cuando no estamos de acuerdo en la totalidad de la condición?
Eso es cuando llegamos a las famosas “funciones anidadas” 


Las funciones anidadas son funciones dentro de otras. ¿Qué pasa cuando la simplicidad de un solo if, con el cual estábamos de acuerdo, se combina con otro más? “Si como 5 chocolates voy a estar feliz” PERO “Si como 5 chocolates voy a engordar”. Es un ejemplo bastante bobo pero creo que se entiende. ¿Qué hacer en una situación así? Si realmente queremos el chocolate, ¿tenemos que comerlo sin que nos importe nada más?, ¿tenemos que tener en cuenta todas las condiciones y priorizar una sobre otra?


Este problema complicado, es bastante simple comparado con otro de aún mayor magnitud: ¿qué pasa cuando los condicionales se mezclan con el amor? ¿Existe el amor incondicional?, o ¿es solo una mentira? Si la vida es un conjunto de condiciones y el amor es parte de nuestras vidas… ¿Cómo juntamos cosas opuestas? Tal vez el amor incondicional no existe… Cuando las condiciones, que son como las pequeñas complicaciones de la vida, se mezclan con el amor incondicional, se acaba el sentido. Cuando el amor incondicional llega, nuestra vida deja de ser normal. Y las condiciones... habrá que dejarlas para otro día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario