lunes, 24 de septiembre de 2012

The hangman


Podés negar lo que hiciste hasta que sangren las palabras
podés afixiar tus dientes por contener la verdad
podés herirte las manos con inútiles plegarias
pero el pasado pasó y no pude cambiar

podés correr lejos como si nadie te fuera a alcanzar
podés escalar montañas y nadar por cualquier mar
podés esconderte en cada rincón de la ciudad
pero incluso hasta el cielo techado está

podés rogar porque el sol no te alcance en la mañana
podés insistirle a la lluvia que no inunde tus cosechas
podés soñar con que el viento no haga volar tu casa
pero cuando el verdugo toca la puerta

sólo podés esperar el final.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Bajando filtros


Te duele cuando a pesar de sentirte completo, te sentís destrozado. Como si tuvieras todas las piezas que perdiste pero separadas cada una de ellas en fragmentos aún más pequeños. Y mirás al cielo y no sé qué brilla más: si tus ojos o la luna. Millones de estrellas te miran mientras jugás a saltar las líneas de las baldosas. Las nubes se ocultan, lejos, se sienten opacadas por no poder igualar tu blancura. Se esconden, no aparecen, no se atreven a arruinar un espectáculo tan perfecto: con tu piel de acuarela y esa risa que se percibe tan transparente como tus manos, tan suaves como firmes en cada movimiento.

Entonces abro los ojos y me pregunto: ¿estás?, ¿existís?, pero nadie responde, se fueron los colores, los sonidos, todo. En lugar de eso me presiona en el pecho la negrura, fuerte, poderosa, pesada, constante. En consecuencia, aíslo mi rostro de la penumbra, de la oscuridad que no me deja respirar y me concentro, primero, comienzo enérgicamente y luego lánguidamente: inhalo, hondo, profundo… como decía la profesora de música: relajo los hombros, hincho el abdomen llenado cada recoveco de aire puro, y lo largo, quedándome vacío, al mismo tiempo que vuelve a mí la apacible realidad que me regocijaba. ¿”Realidad”?, ¿ciertamente existía?, qué importa, lo hacía para mí y es más que suficiente.

sábado, 11 de agosto de 2012

Me, te, se

Se tocan,
se separan,
se mojan,
se acompañan,
se abrazan,
las gotas de agua,
tus pies y los míos.

Se estremecen,
se relajan,
se humedecen,
se apartan,
se pertenecen,
las gotas de agua,
tus brazos y los míos.

Se quejan,
se alejan,
se aprietan,
se besan,
se impregnan,
las gotas de agua,
tus labios y los míos.

Se lastiman,
se alían,
se enfrían,
se avivan,
se miman
las gotas de agua,
tus manos y las mías

domingo, 20 de mayo de 2012

Nicolás Avellaneda: confusión

Resulta que en mi última entrega a "La Paloma" ocurrió un error. Como siempre ando muy apurado con el trabajo, lo hice la noche anterior, justo después de realizar el borrador de una carta que escribe uno de mis personajes en una novela en la que estoy trabajando. Así fue como mezclé las cosas y por error envié a "La Paloma" la carta. Ésta última gustó más que mi trabajo para la revista así que es lo que van a leer en mi columna de hoy. Aprovecho este espacio para disculparme por la confusión y agradecer a la editorial por los elogios a mi borrador que aquí adjunto.


"Me convertí en lo que más odié, en eso que tantas veces me hizo sufrir. Soy todo aquello que tantas noches dejé de lado para poder dormirme, que tantas veces aparté para lograr reírme. 
Tenía tantos principios y convicciones a los que creí que nunca iba a poder faltar, tantas ideas y opiniones sobre el equilibrio moral. 
Desapareció todo y con ello se fue la tranquilidad, la mejor almohada: "la conciencia limpia"; y me trajo tortura para todos los días, desvelo para todas las noches.
¿Qué hacer cuando no se puede hablar?, cuando un cinturón de hierro te aprieta fuerte en la sien sintiendo que la cabeza palpita, convirtiéndola en un reloj que en cualquier momento dará la orden ara estallar. ¿Qué hacer cuando los dientes se asfixian?, cuando se ahogan en palabras que no pueden salir.
Merezco que me odies pero no puedo darte razones para que lo hagas. Me odio, me odio por mí y me odio por lo que no podés odiarme vos. Me odio por los dos. Me odio por mentirnos tanto tiempo. Me odio porque no me amás, porque no te amo. Me odio porque todo esto es una mentira. Me odio por no poder terminarla, por no poder darte una buena razón para que me puedas odiar. Me odio por amarte tanto y a la vez tan poco. Me odio por merecer que me odies y no poder lograrlo. Me odio por no merecerte, me odio por arruinar todo... una vez más."

jueves, 16 de febrero de 2012

You have been the one for me

Los abrazos perdidos en la nostalgia intermitente del ayer acompañados por el recuerdo del último beso que nunca llegó.
El vértigo en las piernas nata de un espíritu desvencijado que se alza hacia la garganta enlazándose en un nudo sin dejar de subir, presionando el interior de las mejillas y, haciéndolas arder, cuando por fin se libera en una catarata de emociones.
El tiempo trae consigo el sosiego, la calma ansiada desde hace decenas de lunas atrás. Hace arribar la primavera acabando con el invierno que parecía interminable. El viento se lleva las lágrimas, el sol derrite la frialdad y reemplaza las caricias que ya no están mientras las flores perfuman el "acá", ¡como si pudieran reemplazar el aroma del amor! Triste resulta el canto de los pájaros comparado con el sonido de tu voz.
Con tanta claridad albergo todo en mi memoria, constantemente presentes tus ojos soñadores, tu mirada inquieta, tu alma dispersa, tu corazón cambiante; un futuro siempre incierto y un pasado inevitablemente anterior.